Una rutina más divertida

¡Hola ovejitas!

Tras las vacaciones en España, imaginaba la vuelta a la rutina y, ¡buff! se me hacía cuesta arriba. Los días del mes de agosto se estaban haciendo un poco pesados por culpa del calor y tuve que improvisar un plan nuevo para no achicharrarnos bajo el sol. Por la mañana, piscina y, por la tarde, parque. A pesar de haber cambiado un poco la rutina, continuaba siendo bastante parecida a la de los meses anteriores y otra vez volvió esa sensación de “depresión postvacacional” (con lo a gusto que estábamos de vacaciones en España…).

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Unos días más tarde, mientras jugábamos en el parque, el destino quiso que me reencontrara con una compañera de las clases de preparación al parto y, tras un rato charlando, me propuso un plan diferente para nuestras niñas. Como el curso estaba a punto de empezar, me sugirió que nos apuntáramos a gimnasia para bebés y, tras echar un vistazo a la web, ver los horarios, la localización, etc, decidí que había llegado el momento de empezar a hacer actividades para ocupar nuestras mañanas.

Este nuevo plan, me animó a seguir buscando actividades fuera de la rutina y decidí retomar las clases de danza. Me he decantado por aprender Tap Dance y ¡me encanta! Es un poco difícil, pero taaaaaan divertido. Estoy deseando que llegue Navidad para enseñar a mi padre y a mi hermano algunos pasos.

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Continué buscando actividades para hacer con Violeta y un mundo desconocido se abrió a mis pies. Me di cuenta de la infinidad de actividades, para adultos y niños, que ofertan los centros comunitarios y las escuelas de adultos y nos apuntamos a un par de clases más. Lo que más me ha sorprendido es el precio de las clases, ¡tienen un precio normal! Sí, sí, algo con precio normal y razonable en *Silicon Valley, ¡qué locura!

*Silicon Valley es una de las zonas más caras de todo Estados Unidos. Para que os hagáis una idea: una casa normal ronda el millón, una clase de piano, $60 la media hora; una guardería, $2000-$2500, ir a la compra, ¡buff, me pongo mala hasta de pensarlo!, etc. Si venís de vacaciones por aquí, preparad la cartera.

Volviendo al tema de las actividades, las bibliotecas públicas también ofrecen cuentacuentos todos los días de la semana. No os puedo contar mucho de esta actividad aún, porque no hemos ido nunca, pero esperamos hacerlo pronto.

Como veis, ahora nuestros días son mucho más divertidos y entretenidos, estamos disfrutando muchísimo.

¡Feliz martes!

Viaje a Los Ángeles

¡Hola ovejitas!

Por fin, después de 5 meses y medio, he acabado de organizar las fotos del viaje a Los Ángeles que hicimos en abril.
Ese mes, estuvieron aquí mis padres y mi hermana para celebrar el cumpleaños de Violeta y aprovechamos para escaparnos unos días. Desafortunadamente, mi hermana no pudo acompañarnos porque tenía que volver a España (¡Jo!).

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El viaje en coche fue algo largo, unas 9 horas en lugar 6, porque hicimos varias paradas para estirar las piernas y para que Violeta no mandara su sillita del coche a freír espárragos.

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Para variar, encontramos un poco de tráfico en L.A, pero nos lo tomamos bastante bien, sobre todo mi padre, que pudo vivir su experiencia La La Land, película que estuvo presente durante toda nuestra estancia en la ciudad de las estrellas.

Como mis padres también son amantes de la magia de Disney, los dos primeros días estuvimos visitando Disneyland, el primero de todos, el que abrió en 1955.
La experiencia fue, como siempre, increíble y ver las reacciones de Violeta en las atracciones y con los personajes, hizo la visita más especial. Pensé que ella no disfrutaría de Disneyland por ser tan pequeña, pero todo lo contrario, se lo pasó pipa.

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Las visitas del tercer día, las dividimos en varias partes.
Por la mañana, fuimos a ver Universal Studios para ver la zona nueva de Harry Potter, que abrió en 2016, y los platós de algunas películas y series. La visita estuvo bien, pero el calor era insoportable y no había ni una sola sombra para resguardarse.

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Por la tarde, dimos una (o dos) pequeñas vueltas por las grandes mansiones de Beverly Hills y por la famosa calle Rodeo Drive, donde Vivian (Julia Roberts), de la película Pretty Woman, compraba sus modelitos para salir con Edward (Richard Gere).
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Por la noche, abandonamos a mis padres en el Paseo de la Fama de Hollywood y, nosotros, cansados de todo el día y con pocas ganas de buscar aparcamiento, les esperamos en el coche.
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*Teníamos que haber ido con ellos, porque creo que se les olvidó mirar las huellas del suelo que hay a la entrada del Teatro Chino… Tendrán que volver.

El cuarto y último día, paseamos por la curiosa Venice Beach antes de volver a casa. Me sorprendió mucho el paseo marítimo de esta playa, nunca había visto algo tan….distinto. He de reconocer que no me gustó mucho.

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Aquí acaba este corto, pero magnífico viaje.Un viaje lleno de aventuras, experiencias y momentos únicos que recordaremos siempre.

¡Feliz martes!

40 segundos en mi casa

¡Hola ovejitas!

Hace casi tres años, os enseñé nuestro primer apartamento y hoy, os invito a dar un paseo rápido por las estancias de nuestro tercer hogar en USA.

-Ding, dong

-¡Adelante!

Como habéis visto, el estilo es más actual que el del apartamento anterior, pero los muebles no han variado tanto, siguen siendo los mismos.
En cuanto a decoración, sí, tenemos pocos objetos y cuadros. Una de las razones es que no nos gusta tener elementos decorativos que sobrecarguen los muebles, preferimos verlo despejado. Otra razón es que pensamos, y sabemos, que esta no va a ser nuestra casa definitiva, así que lo mejor es tener pocas cosas para  futuras mudanzas.

La habitación de Violeta que habéis visto en este vídeo y en el vídeo Baby Room Tour, ha tenido que ser modificada porque queremos reubicar la mecedora. Violeta empieza a hacer el gamberro en ella y no queremos que se haga daño (*sobreprotección de padres, ya sabéis).

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Con esta nueva distribución, la habitación ha ganado más espacio para jugar.

*También, decidimos cambiar la mesa de café del salón, la que hicimos a mano con cajas, porque Violeta se la llevaba de paseo por todo el salón y algunos clavos empezaron a asomarse.

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Qué recuerdos me trae ver esta foto del otro apartamento, ¡hemos vivido tantas cosas bonitas en él!

¡Feliz martes!

Cuánto tiempo…

¡Hola ovejitas!

Siento mi ausencia, sé que me echabais de menos, pero no he tenido a penas tiempo, tampoco historias interesantes que contar (rutina, rutina y más rutina), para sentarme tranquilamente a escribir. Mi ordenador tampoco estaba pasando por un buen momento y me daba mucha pereza encenderlo.
Como mi ordenador ya está arreglado, iré retomando de nuevo la vida de bloguera. No prometo publicar todas las semanas (los martes), porque a veces me agobio, pero sí intentaré escribir cuando tenga algo interesante que contar. A ver si me pongo al día y os cuento como fue el viaje que hicimos a Los Ángeles en abril y de nuestros días en España en julio.

¡Feliz martes!

 

El colibrí 

Cuando veas un colibrí, un alma amada te vino a visitar.

Ese colibrí que se asoma por mi ventana eres tú, lo sé. No vienes todos los días, apareces en momentos claves para recordarme que sigues aquí y que sigues cuidando de nosotros.

La primera vez que apareciste, acababamos de mudarnos a Estados Unidos. Estaba sentada en el porche pensando dónde nos llevaría esta gran aventura americana y, de pronto quedé fascinada por tu alegre y veloz revoloteo. Te acercaste a mí durante unos segundos, me miraste y sentí algo mágico. No era un colibrí cualquiera.


Pasaron los meses, y no te volví a ver.

Aquel agosto de 2015, una maravillosa noticia llegó a nuestras vidas y ahí estabas tú de nuevo. Agitabas tus alas frente a aquel ventanal de un segundo piso sin flores. Te miré, sonreí y no pude evitar decirlo.

– Hola abuela.


Estuviste presente durante todo mi embarazo. Yo solía verte desde el sofá mientras tejía a punto, ese que me enseñaste a hacer tú, una mantita para mi bebé.

Nació Violeta y cuando sentiste que ya estaba haciéndome con la situación, viniste a conocerla. Me sentí tranquila.


Desde que soy madre, pienso mucho más en ti. Los últimos años hablamos de muchísimas cosas, pero nunca llegamos a tener una charla sobre maternidad y reconozco que, en determinadas situaciones, me encantaría que estuvieses aquí para que me dieras tu visión.

Te echamos de menos

¡Feliz cumpleaños, abuela!