¿Incendio en el vecindario?

¡Hola ovejitas!

Vamos con una aventura/experiencia californiana.

La mañana y parte de la tarde del 27 de julio transcurrió como siempre, sin novedades. Bueno, como siempre, siempre, no. En el ambiente había algunos nervios porque Nacho se iba Las Vegas al día siguiente y, Azahara y Violeta, se quedaban solitas en casa por primera vez.

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Por otro lado, un camión de mudanzas pasó toda la tarde en la calle. Estuvo descargando y haciendo ruido durante horas. Pero, como iba diciendo, todo apuntaba a que la tarde y la noche iban a ser normales.

Nacho se fue a comprar unas cosillas que faltaban para los días que iba a estar fuera y, también aprovechó para traer algo de cena.
Sobre las 21:00, Azahara se quedó tratando de dormir al búho que tienen por hija. Violeta estaba bastante cansada y, por primera vez, se durmió profundamente a una hora decente.

De pronto, el camión de mudanzas parecía hacer mucho más ruido, y se escuchaba gente hablar en la calle. Azahara, que se había quedado algo traspuesta, se levantó y se asomó a la ventana. Algo raro estaba ocurriendo. Se escuchaba de fondo una alarma muy distorsionada, difícil de identificar. Decidió abrir la puerta del apartamento y, ¡sorpresa!, la alarma de incendios del edificio estaba sonando.

Rápidamente, y casi sin atinar por los nervios, cogió a Violeta, una manta y una sudadera  y salió “a toda mecha” de casa. Violeta se sobresaltó y se despertó llorando. Salieron del edificio.

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Una vez en la calle, Azahara, que había podido coger el móvil, llamó a Nacho. Estaba tan asustada y nerviosa, que se pudo a llorar. No sabía qué ocurría y se veía sola. A Nacho casi le da un infarto, pero se tranquilizó cuando Azahara pudo vocalizar y contarle que lo único que pasaba era que la alarma de incendios estaba sonando.

Llegaron los bomberos. También llegó Nacho. Se dirigieron hacia la puerta principal de su edificio. Aparentemente no había pasado nada, una falsa alarma (nunca mejor dicho). Los bomberos salieron tras revisar algo, no sabemos qué, y dieron la orden de volver a entrar en el edificio.

Los tres subieron a casa y Nacho comentó sorprendido:

– Pero Azahara, si no has cerrado la puerta.

Azahara respondió:

– Salí a toda mecha. Da gracias que, al menos, me llevé el móvil y te llamé. Imagina que llegas y te encuentras con el panorama. Te mueres de un infarto.

Entraron en casa, cenaron, Nacho hizo la maleta y se durmieron. Así acabó aquel miércoles 27 de julio.

¿Tenéis alguna experiencia similar? Yo sé de algunos que sí… Orlando, año 2001: Odisea en el espacio. Contadme en los comentarios😀.

¡Feliz martes!

 

 

 

Un comentario en “¿Incendio en el vecindario?

  1. Anónimo dijo:

    ¡Aish, qué cosas os pasan por allá! Menos mal que quedó todo en un susto y todos volvisteis a casa con bien, y conservando toda la lana de tu cuerpo. Supongo que a las ovejas también se os eriza la lana con el miedo; y ahora también me pregunto si se os pone la piel de gallina.

    Me hago una idea del temor de Azahara, sobretodo con la confusión del duermevela que no sabes si sueñas o si algo sucede de verdad. Lo peor es darte cuenta de que algo grave está pasando, y reaccionar rápido intentando mantener la calma que realmente no tienes. Además la angustia de estar sola con Violeta, ¡cómo para pensar en cerrar la puerta!.

    Si, 2001 odisea en Disney con los Soto. Azahara también estaba en aquella ocasión y dormía plácidamente en la cama del hotel con su hermana de 4 años. Los papás dormíamos en la cama de al lado, en la misma habitación. Habíamos pasado la primera jornada de Disney. Estábamos cansado, como es natural después de un día de viaje, una diferencia horaria de 6 horas y un día en el parque Disney.
    En el hotel habíamos observado bastante movimiento a última hora. En nuestra planta había alojados un grupo jóvenes asiáticos ruidosos con sus charlas y fiestas; pero eso no fue óbice para quedarnos fritos.
    De pronto despierto sobresaltada por golpes en la puerta de la habitación y oigo “¡FAIR!” eso sonó en mi cabeza como ¡¡¡FIRE!!!. Las imágenes del fuego se formaron en mi cabeza. En menos que canta un gallo, desperté a mis niñas, abrigué a Zoa, me vestí sin que me faltara mi jersey de rayas blancas y azules, y abroché en mi cintura mi riñonera con la documentación de los cuatro. Mientras, Geni seguía mis raudos movimientos con cara de confusión y diciendome ” jolín con los japoneses, vaya fiesta, también son gamberros, y para qué dirán “Cinco”. Yo tenía a mi hija pequeña en mis brazos y a Azahara de la mano, le miro incrédula porque Geni siempre reacciona rápido, “¿Cinco?”, y me responde: Si ” FAIV” (five=5). Le saco de su error y rápido vamos a llamar a nuestros amigos, Ya estaban fuera de la habitación. Bajamos las escaleras acompañados de otros muchos huéspedes y salimos del hotel con expectación y con temor… allí en la calle, los amigos nos apoyábamos con nerviosa charla de emergencia. Las cuatro niñas silenciosas a nuestra vera. Y como el resto de los desalojados, los ocho mirando hacia el edificio esperando una señal, algún indicio de incendio o una señal de que sucedía algo. Por supuesto los bomberos y la policía hicieron su ruidosa aparición y al cabo de un tiempo que no se precisar volvimos a nuestras camitas a descansar. Y así viví mi experiencia ¡FIRE!, por cierto también en Estados Unidos y también, por suerte Falsa Alarma. Algo para recordar con risas.
    A ver si Mari y Raquel se animan a contarnos su punto de vista de aquella noche.

    Luego os cuento mi experiencia de “puerta abierta”

    Besos

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