¡Tierra, trágame! 😳 

¡Hola ovejitas!

Hoy os voy a contar, más que una aventura, una situación bastante bochornosa que le ocurrió a Azahara hace unas semanas.

Era un día como cualquier otro, pero con la singularidad de que por la mañana llegaría una carta con documentos importantes a la puerta de casa. El envío debía ser entregado en mano y firmado (especifico que debía ser firmado, porque lo común es que dejen los paquetes en la puerta del apartamento, haya o no gente dentro).

Nacho se fue a trabajar pronto y dejó a Azahara al cargo. Él había comentando que el mensajero llegaría sobre las 10.30, así que bien, porque suele ser una hora en la que Azahara ya está duchada y vestida. Pero ese día, ella se retrasó un poco, Violeta pidió el desayuno a las 9.30 y el mensajero llamó a la puerta media hora antes.

-“Toc, toc, toc”- llamaron a la puerta.

Azahara, aún en pijama, cogió a Violeta, que había terminado de comer hace escasos minutos, y se aproximó hacia la puerta. Abrió al mensajero.

De pronto, notó que el mensajero se tapaba los ojos mientras trataba de entregar el sobre. Azahara miró hacia abajo y se encontró un pecho fuera. Los botones del pijama de lactancia habían cedido al coger a Violeta en brazos y dejaron al descubierto una teta🙈.

Rápidamente, se abrochó el botón y, con la cara roja de la vergüenza, se disculpó. El mensajero no sabía dónde meterse y, en cuanto Azahara firmó, se fue rápidamente. Quiso retroceder para preguntar el apellido y completar los datos del envío, pero prefirió salir por patas. ¡Aish, cómo si nunca hubiese visto un pecho! 😂

Desde ese día, Azahara comprueba que todos los botones, especialmente el de ese pijama, estén abrochados antes de hacer cualquier movimiento.

Y vosotros, ¿tenéis alguna anécdota en la que, como Azahara, hayáis pasado mucha vergüenza y habéis querido que la tierra os tragara en ese mismo instante? ¡Contadme, contadme!

¡Feliz martes!

5 comentarios en “¡Tierra, trágame! 😳 

  1. Anónimo dijo:

    Jajajajajajajja. Y mira que te avisé: “Estás en pijama”. Pero, claro, ¡qué ibas hacer!, la puerta apremiaba. Es una buena anécdota para sonreir, seguro que el mensajero ha sumado ésta a otras tantas de su colección.

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  2. Anónimo dijo:

    Jaajaajaja cuantas anécdotas trae la maternidad!
    Yo este verano estando en la piscina, una de las muuchas veces que Helena me pidió teta, se me debió olvidar subirme el bañador, menos mal que mi madre estuvo atenta y al rato la escucho, pero Raquel! Tapate la teta!!

    Le gusta a 1 persona

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