Hacer una plantilla para estampar una camiseta

¡Hola ovejitas!

Otra día que me lío y ya son las 12 de la noche en este lado del mundo.
Llevo preparando este vídeo varias semanas y, al final, siempre deprisa y corriendo. Y así me pasa, que cuando tengo que publicar y reviso el contenido, veo que podría haber dicho o hecho las cosas de otra manera, así que disculpadme si me repito como las cebollas o si no encuentro las palabras adecuadas.  Prometo intentar prepararme mejor para el siguiente.

Como no puedo grabar por la tarde o por la noche por temas de luz, habréis visto que me ha acompañado este pequeño personajillo que imita todo lo que hago. ¿Qué hay que enseñar la camiseta? La enseña. ¿Qué se la tiene que poner? Se la pone. Sin duda, ha sido la mejor colaboradora y me he reído mucho con ella. Os pondría todas las tomas falsas de Violeta saludando, diciendo adiós, charlando, etc, pero entonces esta entrada tendría otro título, así que… ¡en otra ocasión!

Espero que os guste y si queréis estampar vuestro nombre en una camisea, ved el vídeo entero, que he preparado una pequeña sorpresita.

¡Feliz martes!

Esquilando al carnero🙈 por el Día del Padre

¡Hola ovejitas!

Desde que nos mudamos a California, cada vez que llega el momento del corte de pelo de Nacho, bromeo con hacérselo yo. La razón principal es que aquí le cortan el pelo con maquinilla, se lo dejan regular y por un precio $$$. La otra razón es que siempre he visto a mi madre cortar el pelo a mi padre, a mi tío, a mi misma… y, como soy un poco imita-monos, tenía ganas de probar mi habilidad con las tijeras.

Por alguna razón, (quizá porque soy muy pesada), Nacho decidió confiar en mi no experiencia como peluquera y me dejó cortarle el pelo 🙌🏻. Tengo que reconocer que salté de alegría cuando accedió. Para mí, aparte de ser un reto, también era una venganza muajajajaja.

Sí, una venganza.  Os cuento:

El 24 de noviembre del año 2016, Acción de Gracias, necesitaba cortarme el flequillo porque ya no veía nada. Siempre lo había hecho yo, pero en esa ocasión, pedí ayuda. Decidí confiar, al fin y al cabo esto del matrimonio es “en lo bueno y en lo malo”, ¿no?

– Nacho, córtame el flequillo por encima de los ojos.

Chas, chas, chas- ¡Listo!

– Pero, pero, pero, ¿qué es para ti por encima de los ojos? ¡Esto son las cejas!

 

Inserte su carcajada aquí.

El caso es que no quise lanzarme al vacío sin paracaídas y miré unos cuantos vídeos tutoriales en YouTube antes de empezar con su corte.

Preparé los utensilios, coloqué la banqueta frente al espejo del baño y Nacho, confiado aunque con algo de miedo, también preparó (por si las moscas) la maquinilla de afeitar jajajaja.Seguí las instrucciones del vídeo dejándole el pelo algo más largo de lo normal, para poder rectificar en caso de confundirme. Lo principal era practicar algo antes. Bueno, practicar y aprender que el peine es mejor sujetarlo con la mano, porque si lo sujetas con la boca, acabas comiendo pelos…😂

Una hora más tarde, comencé a cortarle el pelo con el corte deseado. Chas, chas, chas…¡Aaaaah, sangre! Bravo por mí, me pellizqué el dedo con las tijeras. Parada de emergencia. Curar, apósito y show must go on.

Aunque las tijeras eran para cortar el pelo, no eran lo suficientemente buenas como para cortar el duro pelo de Nacho y volví a cortarme. Esta vez, continúe. Dos pequeñas heridas de guerra no iban a hacer que me diera por vencida. Mi lucha con su melena tenía que tener final feliz.

Dos horas más tarde y, con una breve pausa para volver a dormir al corderito, que se había desvelado, terminé de esquilar al carnero de la familia.


Sí, le dejé muy guapo 🙊y nos divertimos mucho. ¿Me dejará cortarle el pelo la próxima vez?

Esto es todo por hoy, pero antes de despedirme, responded a una pregunta: ¿Vosotros os  auto-cortáis el pelo o se lo cortáis a alguien?

¡Feliz martes!

En un jardín japonés 

¡Hola ovejitas!

Sí, sé que me echasteis de menos el martes pasado, pero últimamente no me da tiempo a dejar entradas programadas y se me fue la cabeza.

Hace… ¿tres semanas? (¡Guau! Qué rápido pasa el tiempo), fuimos al consulado de España para hacer española a Violeta.

Como San Francisco no está cerca de donde vivimos y habíamos estado tres horas encerrados en el consulado, decidimos aprovechar el día y visitar el jardín japonés de Golden Gate Park. Teníamos muchas ganas de visitarlo, pero el viaje a San Francisco siempre nos da mucha pereza 😅 y, por esta razón, no habíamos ido antes.

La primera impresión que tuvimos al llegar a la puerta de entrada fue de parque de atracciones. Una cola, algo lenta, nos aguardaba para pagar la entrada.
Entramos e, inmediatamente nos dimos cuenta que habría sido mejor dejar el carrito de Violeta en el coche. Si no lo sabéis, ya os lo digo yo: el jardín japonés tiene caminos estrechos y pequeñas escaleras, puentes, subidas y bajadas por todas partes …

A pesar de llevar el carrito, pudimos apañarnos para no perder detalle de todos los bonitos elementos que componen el jardín japonés.


Como habéis podido ver, hicimos una breve escapada al otro lado del Océano Pacífico.

¡Feliz martes!

Coser sin patrón

¡Hola ovejitas!

Hace casi dos años que tengo máquina de coser y, desde entonces, no he parado de darle uso. He cosido prendas para mí, prendas para bebés, cojines, decoración para la cuna, fundas para el cochecito, manteles, etc. Me encanta hacer lo que me gusta a medida.

En este tiempo, he descubierto páginas web con patrones, como Oh! Mother mine DIY, pero como no siempre he encontrado los patrones de mis prendas favoritas, he tenido que usar otra técnica, la de copiar. Para enseñaros este truco tan fácil, he grabado un vídeo tutorial:

Espero que os haya gustado y, si sois aficionados a la costura como yo, os sirva para hacer vuestras prendas preferidas.

¡Feliz martes!

Monterey Bay Aquarium

¡Hola ovejitas!

¿Qué tal vuestro fin de semana? Nosotros no teníamos previsto ningún plan; además, con los días tan lluviosos que estamos teniendo es bastante difícil planificar algo, pero…
Como todos los sábados, Nacho preguntó: “¿Qué hacemos hoy?”.
Tras un rato dándole vueltas a la cabeza, se me ocurrió que podría ser buena idea ir al Acuario de Monterey y enseñar los pececitos a Violeta. La idea era precipitada y algo loca, pero rápidamente nos pusimos en marcha.

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Salir del valle siempre es algo arriesgado. Todo el mundo aprovecha el fin de semana para marcharse fuera y es fácil encontrar atascos y tráfico lento. Sí, fue el caso, pero nos lo tomamos con filosofía.
Decidimos que lo mejor era comprar unas hamburguesas en un Burger King y comer en el coche. De este modo, podríamos seguir “on the road”.
Entramos en el “Drive Thru” (¿Mc Auto? ¿Burger Auto?) y, para nuestra sorpresa, ¡estaba cerrado! Se había ido la luz en el pueblecito, debido a que un árbol había caído en el tendido eléctrico.
Afortunadamente, el restaurante mexicano de al lado tenía cocina de gas y pudimos comer.

La aventura continuó. Google maps nos llevó por sus típicos caminos alternativos y nos topamos con una carretera cortada. Como siempre hay que mirar el lado bueno de las cosas, no nos pusimos nerviosos y disfrutamos del paisaje.

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Dos horas más tarde, llegamos a nuestro destino (¡yuhu!), el acuario de Monterey.
Este acuario inspiró a los artistas de Pixar para crear el acuario de la película Buscando a Dory y, sin duda, esto lo hacía aún más especial y más emocionante. Estar dentro de una película de animación es guay (jajaja).

Pasamos un día estupendo. Disfrutamos muchísimo de la reacción de Violeta al ver los peces, las medusas y todos los bichejos marinos que encontramos.

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Para finalizar el día, quedamos con unos amigos en Carmel y pasamos un rato muy agradable con nuestros bebés :).

¡Feliz martes!